PROST
cerveza
Para darme a explicar
mejor, mi papá se dedica a hacer vino. Con el tiempo he aprendido que la
dedicación y la paciencia pueden dar frutos muy bonitos; que él con su tiempo y
devoción hace que algo tan rico, que tarda tiempo en hacerse, y aunque se acaba
en unas copas conviviendo con más personas en una plática, o hasta en un evento
más importante, siente que vale la pena la espera. La cerveza también tiene que
pasar por un proceso muy parecido al del vino, la malta o la cebada se fermentan
y después de un tiempo se convierten en cerveza (la verdad es un poco más
complicada que eso pero para no irnos de largo).
En estos últimos años
de mi vida me he dado cuenta de lo mucho que me gusta comer y también lo mucho
que me gusta acompañar esa comida con algo, pero no simplemente un algo; sino ese algo que haga que esa
comida sepa mejor. Espero que no se confunda, para nada quiero parecer borracha
en esta columna; quisiera contarles un poco de lo que se y de lo mucho que hay
detrás de una cerveza.
Un día, hace no
mucho, mi novio y yo fuimos a un bar de cerveza aquí en Guadalajara; muy
tranquilos nos sentamos y llamamos a la mesera, ella se acercó y yo le
pregunté: “¿Nos podrías recomendar una cerveza?”, a lo que ella respondió: “De
que tipo quieres”, y yo: “clara, ámbar u obscura”, y ella: “No, también existen
lagers, ales, dubbel, tripel, pilsner, stout…” y se siguió. Me hizo sentirme
muy mal, porque soy una sabelotodo y al quedar en ridículo enfrente de mi novio
el cual se dedicó a molestarme el resto de la noche, fue el inicio oficial de
mi amor por la cerveza.
Hay diferente tipos
de cerveza, y para cada momento hay una perfecta.
Por Barbara Segura Vidal

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