lunes, 15 de abril de 2013

CERVEZA


PROST
cerveza
Para darme a explicar mejor, mi papá se dedica a hacer vino. Con el tiempo he aprendido que la dedicación y la paciencia pueden dar frutos muy bonitos; que él con su tiempo y devoción hace que algo tan rico, que tarda tiempo en hacerse, y aunque se acaba en unas copas conviviendo con más personas en una plática, o hasta en un evento más importante, siente que vale la pena la espera. La cerveza también tiene que pasar por un proceso muy parecido al del vino, la malta o la cebada se fermentan y después de un tiempo se convierten en cerveza (la verdad es un poco más complicada que eso pero para no irnos de largo).
En estos últimos años de mi vida me he dado cuenta de lo mucho que me gusta comer y también lo mucho que me gusta acompañar esa comida con algo, pero no simplemente un algo; sino ese algo que haga que esa comida sepa mejor. Espero que no se confunda, para nada quiero parecer borracha en esta columna; quisiera contarles un poco de lo que se y de lo mucho que hay detrás de una cerveza.
Un día, hace no mucho, mi novio y yo fuimos a un bar de cerveza aquí en Guadalajara; muy tranquilos nos sentamos y llamamos a la mesera, ella se acercó y yo le pregunté: “¿Nos podrías recomendar una cerveza?”, a lo que ella respondió: “De que tipo quieres”, y yo: “clara, ámbar u obscura”, y ella: “No, también existen lagers, ales, dubbel, tripel, pilsner, stout…” y se siguió. Me hizo sentirme muy mal, porque soy una sabelotodo y al quedar en ridículo enfrente de mi novio el cual se dedicó a molestarme el resto de la noche, fue el inicio oficial de mi amor por la cerveza.
Hay diferente tipos de cerveza, y para cada momento hay una perfecta.
Por Barbara Segura Vidal




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